Restaurantes y cocinas tradicionales reciben a los comensales con este emblemático platillo, preparado con ingredientes frescos de la región como chile poblano, manzana panochera, pera lechera, durazno criollo, granada y la tradicional nuez de Castilla.
Además de preservar una de las recetas más representativas de la gastronomía mexicana, esta temporada impulsa la economía de productores, comerciantes y restauranteros poblanos.